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Hay vocablos que aparentan ser sencillos, pero que encierran en si mismos grandes conceptos.- El solo pronunciarlos hace innecesario profundizar en su significado y muchas veces sirven como corolario a todo un planteamiento.
Más - si como es notorio en éste caso - son adoptados por el lenguaje popular de moda y pasan a ser utilizados con mayor asiduidad que otros en el diálogo cotidiano, para subrayar diferentes afirmaciones.- Tal es el caso del adjetivo que titula nuestra editorial de hoy.- "Obvio".- En cada ocasión que se hace propicia, quienes integramos la Asociación del Comercio Automotor del Uruguay, nos apuramos a transmitir la idea que a nuestras empresas lo que más nos sirve, es que al País le vaya bien.- Más allá de la acepción patriótica de esta afirmación - que también es válida - en términos generales y como integrantes de cualquier circuito comercial del mundo, nos desarrollamos, crecemos y consolidamos legítimamente, junto con el aumento de la actividad del entorno en que operamos.- Obvio.- Además, en particular quienes trabajamos en el sector automotor, sabemos positivamente que a nivel mundial se cumple casi sin fallas, la regla que establece la multiplicación del parque automotor en relación directa al mejoramiento de las variables macroeconómicas.- Si hay mayor actividad, casi seguramente esta es en relación directa a una mayor inversión.- Si hay mayor inversión, por lógica hay más cantidad de personas y cargas para transportar y por ende, mayor necesidad en la plaza de productos para dichos fines.- Si hay más demanda, las ventas crecen.- Obvio.- Por supuesto que colabora y mucho - a sustentar dicho proceso - el hecho que el País esté además inserto en una región que también crezca en forma continua a guarismos significativos, acompañando el desarrollo de todos los países de América Latina y el de la propia economía mundial.- A modo de ejemplo podemos consignar, que en este año que acaba de terminar el mercado automotor argentino creció más de 14 % y el brasilero más de 12 %.- Por eso, cuando excepcionalmente en nuestra plaza dicha regla no se cumple, nos sentimos sumamente preocupados.- Obvio.- En 2006 y por cuarto año consecutivo - contando a partir de la recuperación iniciada a mediados del 2003 - Uruguay volvió a mostrar un firme crecimiento, en el marco de una coyuntura internacional y regional muy favorable.- La inmensa mayoría de los indicadores económicos, sociales, laborales y comerciales mostraron mejores porcentajes, comparados con igual período anterior.- Las autoridades en la materia se han encargado de difundir números muy claros en ese sentido.- Producto Bruto Interno, Deuda Neta, Superavit Primario, Tasa de Desempleo, Indices de Comercio Exterior, Salario Real, Estabilidad de la Moneda, etc. etc..- Todos se optimizaron.- De hecho, las principales calificadoras de riesgo elevaron la nota que le asignan a la deuda uruguaya, lo que establece una mejor perspectiva para la inversión local y extranjera.- Luego de la profunda crisis del año 2002 - durante la cual no nos cansamos de repetir que nuestro sector fue uno de los más perjudicados - la línea ascendente del trienio inmediato anterior nos hacía aspirar en 2006, a alcanzar al menos el promedio histórico de ventas, concretando un crecimiento de mercado total de entre 12 y 15 %.- Si así se hubiese verificado, todos hubiésemos ganado - sociedad, estado y empresarios - gracias a la espiral virtuosa que generan mayor cantidad de puestos de trabajo, mayor cantidad de salarios pagos, mayores aportes vertidos y mayores actividades conexas generadas.- Obvio.- Pero no fue así.- No solamente no se verificó dicho crecimiento - y las condiciones estaban dadas para que así fuera - sino que en el marco de un contexto ampliamente favorable y a la luz de los números de cierre del mes de Diciembre´06, se constata que el sector automotor cayó en casi un 3 %.- En vez de crecimiento, depresión!!!.- Algo se hizo mal, muy mal, para que se produjera tal contrasentido.- Y no fuimos los operadores del sector quienes nos equivocamos, sino que esto es el resultado de una serie de medidas desacertadas, todas encaradas con el "espíritu de prohibir".- Medidas de precios de combustibles, con el objetivo de prohibir o limitar en los hechos el consumo de gas-oil.- Medidas impositivas, con el objetivo de prohibir en los hechos la venta de unidades gasoleras.- Medidas crediticias, con el objetivo de prohibir en los hechos los contratos de crédito de uso para ambulancias y vehículos 4 x 4.- Medidas registrales, con el objetivo de prohibir en los hechos el aumento de unidades operando en el transporte de carga por carretera durante un determinado período.- Y por más que en su momento advertimos, que no es prohibiendo que se genera la productividad tan necesaria para el País, igual se siguió adelante.- Los resultados están a la vista y lo interesante sería que alguien los analizara con objetividad y sin empecinamientos, para no cometer nuevamente los mismos errores y para corregir en lo posible los efectos de los ya cometidos.- Obvio.- Recientemente, en una reunión con un Señor Ministro de Estado, el mismo mencionaba a quienes éramos sus ocasionales interlocutores, que este Gobierno no toma medidas a favor ni en contra de nadie.- Y le creemos.- No podemos ni debemos atribuir intencionalidades.- Ni tan siquiera cuando es evidente que todas las medidas tomadas en 2006 referidas al sector automotor, fueron perjudiciales para con el mismo.- También deben creernos, cuando decimos que estamos para sumar y que por nuestra experiencia en la materia tenemos mucho para aportar en beneficio de todos, si nos convocan.- Pero eso si, hay que modificar el rumbo.- 2007 presenta una nueva oportunidad manteniendo condiciones locales y regionales favorables, con recuperación del consumo y la confianza de la gente, que deben ser aprovechadas.- Está en las autoridades darse cuenta.- Obvio.-
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