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Desde el momento mismo de su creación, la Asociación del Comercio Automotor del Uruguay y cada uno de sus integrantes, hemos abogado por conocer con suficiente antelación los cambios reglamentarios y legales que habrán de gobernar la actividad del sector, como base fundamental para el desarrollo de nuestra actividad e inversiones.-
Y es evidente que en cada una de nuestras páginas editoriales hemos brindado ejemplos claros de lo difícil que es conseguir esto en nuestra plaza.- A decir verdad, son pocos los organismos que han escuchado e internalizado nuestra prédica de años.- Y muchas menos - salvo honrosas excepciones - las autoridades que nos han hecho partícipes de sus proyectos de acción antes de plasmarlos en decretos ley o reglamentos.- Ni que hablar de lo escasos que han sido aquellos funcionarios que alguna vez tuvieron la deferencia de consultarnos o convocarnos para brindar sugerencias basadas en nuestra experiencia, escuchándolas, analizándolas y si fuera el caso - lo que hubiese sido de desear - aplicándolas cuando demostramos la validez de las mismas.- Ello habría evitado además largos, complicados y costosos procesos de corrección de equívocos bien intencionados - nadie lo duda - pero no lo suficientemente estudiados antes de su sanción, de los cuales sobran ejemplos.- Lamentablemente son más las veces en que nos enteramos de las propuestas por parte de terceros, por comentarios tardíos o simplemente por rumores de pasillos, que por el franco intercambio de informaciones o por el diálogo profesional con aquellas personas directamente relacionadas con nuestro quehacer comercial.- Estamos convencidos que esta última sería una inteligente manera de combinar la autoridad en la materia que le compete a cada uno, con el respeto por la trayectoria, la disponibilidad de información técnica, el conocimiento operativo del sector y la importancia económica que los Representantes de Marcas Automotrices tenemos para con el Estado.- Obviando la evidente diferencia que hay entre un hecho histórico de enorme trascendencia para una parte importante de la humanidad, respecto a lo que son nuestros modestos planteamientos empresariales, el activo papel jugado por el Emperador Constantino intentando resolver las disputas eclesiásticas de su época - lo cual sería el comienzo de una nueva relación entre el imperio y la iglesia - marcó un claro ejemplo de cómo es perfectamente posible amalgamar la autoridad con la coparticipación de los gobernados, sin ceder por ello el poder.- A este aspecto específico es que generalmente apuntamos con nuestros habituales comentarios.- Muy resumidamente, el evento histórico al que nos referimos y que da título a nuestro espacio de hoy, fue el Primer Concilio Ecuménico de la Iglesia Católica, que se celebró en el año 325 DC en Nicea - cerca de Constantinopla - y que fue convocado por el emperador romano Constantino I El Grande.- Como fácilmente se puede leer y profundizar en múltiples páginas impresas y electrónicas existentes al respecto, el tema principal del mencionado concilio fue la discusión de la "controversia arriana".- Los partidarios del presbítero Arrio de Alejandría y de Eusebio de Nicomedia, aquellos opuestos a el y los semi-arrianos, disentían en la relación y naturaleza del Hijo respecto al Padre.- Por ello y con la citación de Constantino al concilio, por primera vez en la historia de la iglesia sus fieles pudieron tener una visión física de la universalidad de su fe y decidir al respecto.- Como es fácil imaginar, el tema que intentamos tratar en este editorial no refiere a cómo se resolvió tan profunda cuestión, sino a resaltar las enseñanzas que del hecho en si mismo se pueden extraer.- Para ello emparentemos todo con un ejemplo de nuestros días.- Desde hace años AS.CO.MA (la Asociación de Concesionarios de Marca) y otras instituciones, trabajan en procura de un objetivo compartido por la mayoría de los uruguayos - entre los cuales nos incluimos - que es la de sensibilizar a los Gobiernos Comunales respecto a la imperiosa necesidad de un sistema de patentes únicas.- Todos sabemos de las dificultades que el tema trae aparejadas y lo poco que se ha podido avanzar en el mismo a pesar del transcurso del tiempo y el cambio de administraciones y administradores.- Todos sabemos que cada involucrado presenta razones y argumentos que justifican sus acciones.- Todos sabemos que en la base de esta "controversia de nuestros días", hay un importante componente económico que amenaza permanentemente con hacer rehenes del mismo a todos los propietarios de vehículos, perjudicando de hecho a muchos.- Y volviendo al inicio de este editorial, todos sabemos lo complejo que es para los ciudadanos desconocer las reglas de juego con las que tendrán que desenvolverse en esta materia, antes de tomar una decisión de compra.- Sin embargo no por espinoso el tema debe ser soslayado.- Muchos otros países lo han podido solucionar y nosotros no debemos ser la excepción.- El sistema de patentes únicas acompañado de un registro nacional automotor, es una importante materia pendiente de nuestro ordenamiento vigente, cuya aprobación le haría mucho bien al sector automotor que integramos y por el cual trabajamos.- Por ello nos sumamos a la propuesta de entablar una sabia discusión - partiendo incluso de extremos diametralmente opuestos - en la búsqueda de un objetivo común que conduzca a la obtención de resultados beneficiosos y equitativos para todos los actores de esta sociedad.- Un "concilio" entre iguales - aquellos que en cada período electivo solicitan el apoyo a sus conciudadanos para administrar y resolver sus problemas - en el cual se discutan profundamente las muchas cuestiones legislativas, económicas, financieras y reglamentarias que son necesario adecuar para lograr el fin que la mayoría de los uruguayos solicitamos.- Atendiendo a las fuentes disponibles se puede resumir que tras haber logrado la unificación del imperio bajo su persona, Constantino trató de hacer lo mismo con el cristianismo, forjándolo a imagen del propio imperio.- Con sus acciones logró que hubiera un solo emperador, una sola ley y una ciudadanía para todos los hombres libres.- Una tarea en comparación, bastante mayor que la que ahora se propone.- El Concilio de Nicea marcó el inicio de una iglesia cristiana romana, un proceso que se extendió decenios tras la muerte del emperador, hasta alcanzar el status que ostenta en nuestros días.- Ojala que no deba transcurrir tanto tiempo, para alcanzar nuestro objetivo.-
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