|
Como es notorio, habitualmente iniciamos nuestros editoriales con una referencia histórica, científica o literaria, que luego relacionamos con el tema puntual que pretendemos desarrollar y con su conclusión final.- Este estilo particular - si es que se le puede denominar como tal - es la forma que se nos ha ocurrido para intentar captar la atención de los lectores que no integran directamente el sector, logrando que por curiosidad se informen de asuntos automotrices reglamentarios, tributarios, comerciales, etc., que de otra manera sería muy árido transmitir.-
Sin embargo hay veces en que el tema es tan claro, que amerita ir directamente al grano y aprovechar plenamente el espacio que nos cede el Diario El País.- El "No estamos de acuerdo", se refiere específicamente a recientes notas periodísticas - en más de un medio de comunicación - en las que se analizaron las cifras alcanzadas durante el año 2009 y en las que se llegó a conclusiones bastante más optimistas respecto a nuestro mercado, que lo que la realidad indica.- Como es notorio y cuando finaliza el período lectivo, nuestra Asociación del Comercio Automotor del Uruguay informa las cifras de unidades facturadas por todas las Marcas entre el 1º de enero y el 31 de diciembre, haciendo la apertura por grandes franjas de transporte (Automóviles de Pasajeros, Utilitarios Livianos, Camiones y Ómnibus).- La suma de todos los vehículos descriptos es lo que habitualmente denominamos Mercado Total.- No sabemos porqué - quizás por falta de tiempo o acceso a mayores informaciones - generalmente quienes llevan a cabo un análisis a partir de dichos guarismos, caen en la tentación de simplificar la tarea y exclusivamente los comparan con los números del mismo período inmediato anterior, llegando la mayoría de las veces a dictámenes que no condicen con la substancia de lo sucedido.- Veamos un ejemplo un poco absurdo, pero aclaratorio de lo que queremos decir: si una Marca facturó en 2008 una unidad y en 2009 facturó dos, ciertamente tuvo un crecimiento del 100%.- ¡Pero lejos está de haber tenido un mínimo buen desempeño en el año!.- Los números aislados son engañosos y se pueden adecuar a gusto.- La realidad por el contrario es porfiada.- Lo cierto es que para estudiar el comportamiento del mercado - cualquier mercado - lo correcto es hacerlo en períodos más largos que un año, para establecer tendencias que no estén contaminadas por circunstancias puntuales.- Una modificación tributaria, un cambio de aranceles, un retraso de algunas semanas en la renovación de un acuerdo bilateral, ¡una crisis internacional!, un atraso en las producciones de origen y varias otras razones posibles, hacen que el signo de un año pase de positivo a negativo o viceversa, si se estudia superficialmente y en lapsos cortos.- Más aún a nivel de segmentos de transporte - donde por estar involucrado un menor espectro de vehículos - una licitación pública de volumen o una renovación importante de flotas cambian totalmente el resultado (por ejemplo en la franja de los Ómnibus).- Además y para hacer un diagnóstico profesional, es imperativo relacionar dicho estudio con la evolución del mercado en la región, ya que Uruguay - por su pequeño tamaño en materia automotriz - lógicamente debería seguir las tendencias de nuestros vecinos.- Cosa que obviamente no sucede y eso si es lo que debería destacarse por atípico, año tras año.- Y es justamente por eso que nos sentimos preocupados cuando vemos titulares que indican que "se vendieron más unidades que el año pasado".- Ciertos matemáticamente nos apresuramos a decir, pero que sugieren una prosperidad comercial bastante lejana de la realidad.- ¡Prosperidad ficticia, que en más de una oportunidad ha servido de argumento a las autoridades de turno para justificar en parte el incremento de las cargas tributarias!.- En efecto (ver gráfica), si analizamos lo ocurrido en los últimos doce años en el segmento de los Automóviles de Pasajeros y Utilitarios Livianos (Camiones y Ómnibus fue peor), tomando como base cien lo facturado en 1997 (año previo al mejor momento histórico de nuestro sector), vemos que el mercado automotor del Uruguay fue cayendo sucesivamente año tras año hasta tocar fondo en 2003, acumulando una pérdida de mercado total de casi el 85%.- Argentina acompañó igual proceso, aunque su caída fue menor relativamente.- La contracción de Brasil por el contrario fue mucho más leve y apenas disminuyó hasta un 26%.- Desde ese año en adelante comenzó una recuperación regional, a muy distintas velocidades.- Argentina y Brasil rápidamente recuperaron terreno y en menos de tres años ya facturaban más vehículos que en 1997.- Uruguay nunca pudo lograrlo hasta hoy.- Así llegamos a 2009.- La región creció hasta un 50% más.- ¡Nuestro mercado apenas ha llegado al 75% de lo que facturaba hace doce años!.- ¿Alguien puede decir con propiedad que en 2009 se vendieron más unidades, sólo porque se facturaron circunstancialmente sesenta automóviles adicionales?.- Pero aún hay más.- Si superponemos a las gráficas de facturaciones de unidades en los tres países, las curvas de variación del Producto Bruto Interno de cada uno, vemos que desde la crisis de 2002 hasta ahora, somos el país en el que su P.B.I. más creció.- Entonces, comparativamente la mala performance del sector es aún peor.- No solamente por lo que no se creció, que es preocupante como decíamos.- ¡Sino por lo bastante más que debería haber crecido, en función del mejor desempeño de la macro economía y de la población activa!.- El análisis de los porqué de este sinsentido, ha sido motivo de más de un estudio por parte de A.C.A.U..- Y también de varios editoriales.- Como siempre sucede con los temas complejos, no hay una única razón y seguramente los operadores del sector tenemos nuestras responsabilidades.- Que las debemos desmenuzar y corregir.- Pero tampoco está exenta de esta situación - lo que configura un verdadero desperdicio de oportunidades para el país y que se arrastra desde hace más de una década - la política automotriz de nuestro país.- Mejor dicho la casi total ausencia de una política automotriz consensuada entre todos los actores y estable a lo largo del tiempo, lo que hace que se siga considerando a los vehículos como un bien de lujo y que por ende nos lleva a tener los impuestos más caros de América Latina y los combustibles más caros de la región.-
|