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T.G.A. Imprimir E-Mail
martes, 18 de mayo de 2010
Caramba, qué revuelo que ha causado en nuestra plaza el informe realizado recientemente por los Dres. Alberto Varela y Gianni Gutiérrez, expertos en asuntos tributarios del Estudio Ferrere, en el cual consignaron que los uruguayos pagamos los impuestos más altos del mundo, cuando de comprar un vehículo se trata.- ¡Aunque parezca mentira, prácticamente todos los medios de difusión se han hecho eco de las informaciones y conclusiones expresadas en dicho reporte!.-  

Efectivamente, en las pocas semanas que han pasado desde su publicación, ya fue tratado en más de una oportunidad por la prensa - incluyendo uno de nuestros espacios editoriales - varias emisiones de radio, algunos programas de televisión y por supuesto en diversas páginas de Internet.- Alguno de nuestros mayores reflexionaría unos instantes y lo primero que diría es: "chocolate por la noticia".- Claramente esta es una realidad que ha venido siendo denunciada en forma reiterada desde diversos estrados y durante muchos años por nuestra Asociación del Comercio Automotor del Uruguay, como para que el mismo mensaje tenga ahora en forma sorpresiva, tanta repercusión.- De todas maneras bienvenido sea.- No está mal que desde otros foros se reiteren los conceptos que tantas veces hemos manejado y que otros operadores de dentro y fuera del sector - como acaba de hacerlo por ejemplo ASCOMA en este mismo medio - acompañen con sus reflexiones al respecto y aporten informaciones y propuestas.- El fin nos une y debemos intentar sacudir tan porfiado anacronismo, que nos afecta a todos desde hace mucho tiempo.- Sobre todo si una de sus principales derivaciones no deseadas, es el envejecimiento del parque automotor, su tránsito cada vez más contaminante y su peligrosidad latente por la ausencia de ítems de seguridad, que hoy son básicos en el mundo desarrollado.- Es terrible disponer de ejemplos concretos de esto último que decimos - cuando aún está fresco un reciente accidente con resultados mortales, por la ausencia de cinturones de seguridad adecuados en un medio de transporte de pasajeros con niños - pero debería servir al menos para despertar la rebeldía de todos los ciudadanos, para que no haya sido en vano.- Llama también la atención, que ninguna autoridad de gobierno ni de los partidos de oposición haya emitido hasta ahora comentario alguno respecto a los datos incluidos en el informe del Estudio Ferrere.- Al menos para intentar justificar la política tributaria vigente en materia automotriz, que es el producto resultante de varias administraciones.- Salvo que la presencia del Sr. Vicepresidente de la República en los medios de difusión - a pocos días de la emisión del informe - recordando que este Gobierno se comprometió a bajar la tasa básica del IVA en 2 puntos porcentuales, sea una primera reacción a la contundencia del análisis.- Esperemos que los próximos tiempos muestren un proceso de racionalización impositiva tantas veces demandado por nuestros asociados, que el anuncio de la disminución del IVA finalmente se concrete y que sea el inicio de un ciclo virtual en esta materia para beneficio general.- Pero mientras tanto, lo único concreto es que las imposiciones siguen subiendo.- Tal es el caso de la Tasa Global Arancelaria, cuya sigla T.G.A. sirve para dar título a esta columna de hoy y que tal como lo mencionáramos en nuestro anterior editorial - en el cual prometimos volver a tratar el tema - aumentó de 6 % y 7 % (vehículos importados desde zona y desde extrazona respectivamente), a 23 % para todos los orígenes.- Los gravámenes al comercio exterior se dividen en aquellos que afectan las exportaciones y los que se aplican a las importaciones, los cuales se calculan sobre el valor declarado en Aduanas (valor CIF), de acuerdo con los criterios de valoración establecidos por la Organización Mundial de Comercio.- La T.G.A. integra estos últimos y se compone de dos tributos: el Impuesto Aduanero Único a la Importación y los Recargos a la Importación.- Las alícuotas de importación se establecen en la Nomenclatura Arancelaria y Derechos de Importación - más conocida como NADI - la que describe todos los ítems del universo arancelario.- Como se sabe, en nuestro país rige una política de liberalización total de las importaciones, con algunas excepciones.- El petróleo, los alcoholes y los combustibles correspondientes al monopolio vigente de ANCAP, son por ejemplo una de ellas.- Aquellas del sector automotor, otra.- A su vez desde el inicio del MERCOSUR, los bienes producidos dentro de la zona no pagan aranceles, mientras que los originarios desde extra zona, pagan un arancel externo común.- Nuevamente todo con ciertas excepciones - que entre otros productos - alcanzan también a aquellos del mercado automotor.- Conceptualmente, las materias primas no producidas en nuestro país se gravan con alícuotas mínimas.-  Las materias primas que si se producen en Uruguay y los productos semi terminados, se gravan con aranceles medios.- Y finalmente los productos fabricados en plaza, más los considerados de lujo, son alcanzados por los porcentajes máximos.- Obviamente los productos de nuestro sector entran en esta última categoría.- ¿Por considerarlos suntuarios?.-  Seguramente.- ¿Por proteger a la industria nacional?.- También.- De hecho, cuando recientemente consultamos a las autoridades del ramo por este último aumento de la T.G.A., se nos respondió específicamente que era para alinearse con la región y para brindar mayor protección a la industria nacional automotriz.- Y aquí es donde debemos comenzar a profundizar en el análisis y extraer algunas conclusiones, adelantándonos a decir que el mismo abarcará más de un espacio editorial.- Así que primero lo primero.- ¿Alguien puede sostener todavía, que los vehículos automotores en general son un bien suntuario, como para seguir gravándolos con las alícuotas máximas?.- Ciertamente no con argumentos válidos.- Los automóviles, los utilitarios livianos y los vehículos comerciales de mayor porte, son cada vez más una herramienta de trabajo - como bien se ha indicado públicamente por muy diversos actores - y cada vez menos un elemento de lujo.- Salvo un porcentaje de mínima expresión de unidades de alta gama, respecto al total del parque circulante, los vehículos en general representan hoy día un bien de primera necesidad.- Como lo son la casa propia, su equipamiento o la buena alimentación.- Como se sabe, un bien de lujo es aquel en el cual su consumo aumenta más rápido que la renta de quien lo adquiere.- Por eso históricamente han sido objeto de críticas de naturaleza moral, que frecuentemente condujeron a la implementación de impuestos al lujo, que pretendían reducir su desarrollo por considerarlo "socialmente nocivo".- Lamentablemente algo de eso nos ha llevado al actual escenario a través del tiempo.- Por el contrario, un bien de primera necesidad es aquel en que su adquisición crece cuando la renta aumenta, pero en el que dicho crecimiento es más lento que la propia renta y cuyo consumo disminuye rápidamente no bien esta última decrece.- ¿A cual de ambos comportamientos sociales, se deberían emparentar más los vehículos, para establecer su justo régimen tributario?.-

 
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