Al encender las luces del año, podríamos hacer foco en la dinámica que presentó el mercado automotor. En efecto, las ventas siguieron aumentando a lo largo de 2011, especialmente en el segmento de los vehículos para pasajeros. El total de unidades nuevas vendidas, incluyendo autos, utilitarios, camiones y ómnibus, superó las 50.000, constituyéndose en un nuevo récord.

Desde la perspectiva oficialista, se podría subrayar que esta dinámica es propia de una economía en constante desarrollo, estable y con perspectivas de crecimiento sólido. La mayor venta, explicada por un fortalecido poder adquisitivo de empresas y particulares, y un tipo de cambio favorable impactó en toda la cadena de actores asociados al mundo automotor.
Es cierto. Importadores, concesionarios, talleristas, y otros comerciantes, están de parabienes. El fisco, también. Por efecto de un mercado muy dinámico, la recaudación de impuestos siguió creciendo.
Pero, cuidado. Las cifras, además de reflejar la realidad, también pueden encandilar.
Resulta que, como hemos señalado oportunamente, la carga tributaria que recae en la comercialización de nuevas unidades, ya es la más elevada de toda la región. ¿Será por eso que comparativamente, la venta de vehículos nuevos está creciendo a tasas bajas en Uruguay?
Según datos relevados por la Asociación del Comercio Automotor del Uruguay (ACAU), durante el período 2000-2010, la comercialización de unidades nuevas aumentó más del doble en Argentina y Brasil.
Por otro lado, conviene mirar otros números para analizar el panorama uruguayo. Al analizar las ventas del año pasado, y compararlas con la población de los tres países, se observa que:
- en Argentina (40:000.000) se vendió un automóvil cada 57 personas.
- en Brasil (191:000.000) se vendió un automóvil cada 54 personas.
- En Uruguay (3:400.000) se vendió un automóvil cada 75 personas.
Pero más allá o más acá de las ventas, el año fue testigo de otros hechos relevantes.
Corresponde recordar primero que el 2011 arrancó con la puesta en marcha de un sistema impositivo basado en un IMESI escalonado, procurando incentivar la demanda de motores nafteros de baja cilindrada y por ende, más eficientes desde el punto de vista energético.
En los próximos días, ACAU concluirá un análisis de las cifras globales de venta de vehículos. De todas formas, se puede adelantar que las medidas, claras y contundentes, impactaron favorablemente. Se sabe que, en el segmento de los vehículos para pasajeros, los porcentajes de expansión se evidenciaron fundamentalmente en la categoría de autos con menor cilindrada.
Pero hablando de señales dadas al mercado, a nuestro juicio, sigue en el debe una definición clara con relación a la necesaria prohibición de importar vehículos usados. De la propuesta realizada por ACAU, para que una ley determine definitivamente este punto, quedó un articulado que fija por un solo año la imposibilidad de traer unidades de segunda mano. Para la gremial, no están claras las razones.
En otro orden, y después de mucho rodar, el Poder Ejecutivo corrigió algunas fallas que se arrastraban. Por ejemplo, a través de un decreto se habilitó el mecanismo de leasing a los utilitarios 4 x 4, con menos de 2.000 kilos de peso. Es justo reconocer que estos cambios corrigieron una situación impositiva injusta que, como advertimos en su momento, tuvo efectos negativos no buscados que ahora quedaron subsanados.
De todas formas, nos sigue inquietando un desajuste que permanece en dicha normativa del IMESI, referido en particular a los minibuses. Es notorio que estos vehículos, actualmente gravados igual que un automóvil de pasajeros de alta gama, prácticamente no se importan, salvo por las empresas del Estado o por algún operador que no tributa el impuesto.
¿Qué viene ocurriendo hoy día?
Los furgones de carga son transformados localmente para transportar pasajeros, lo que implica que en la práctica se utilicen “minibuses” que por mejor que sea su adecuación (y hay ejemplos de muy buena terminación), no fueron diseñados para tal fin. Por lo expuesto, se presentó un proyecto de ley para exonerar a los minibuses al igual que ya se realizó con los vehículos destinados al transporte escolar.
Hablando de seguridad vial, vale reconocer que los esfuerzos de públicos y privados, se multiplicaron. Y está muy bien.
En este aspecto, recuérdese que ACAU pidió al gobierno que reduzca la carga fiscal correspondiente al costo de componentes de seguridad de los rodados, a efectos de inducir a los consumidores a volcarse a unidades con ABS y airbags, entre otros. En este aspecto, las empresas asociadas se comprometieron a eliminar cualquier eventual rentabilidad sobre los elementos de seguridad relevantes.
Por otro lado, la propia Unidad Nacional de Seguridad Vial elaboró un proyecto de ley, que ya está en manos del Poder Ejecutivo (PE), exigiendo determinadas medidas de seguridad a los vehículos que ingresan al país, y a su vez exoneraciones tributarias para los importadores que cumplan con la reglamentación.
Pero por ahora, poco y nada ofrece la realidad. Lo cierto es que sigue siendo alto el porcentaje de unidades nuevas que se venden en el país que no cuentan con elementos de seguridad indispensables para el mundo de hoy. ¿Hasta cuando vale la pena esperar para tomar medidas de fondo?
Lo ante dicho, queda en la carpeta de 2012.
Por último, conviene resaltar el esfuerzo que Poder Ejecutivo e intendentes hicieron para acordar un régimen unificado de patentes de rodados. No hay dudas que se trató de uno de los acuerdos políticos y técnicos más significativos de los últimos tiempos.
De todas formas, esta buena noticia se ve opacada por un artículo de la ley que habilita al Poder Ejecutivo a subir en un 30% las distintas tasas máximas del IMESI que rige a la primera enajenación de vehículos, a efectos de financiar el anhelado régimen.
Para ACAU, instrumentar un sistema único es excelente. Pero, ¿no había otra forma de obtener recursos que aumentando impuestos de un sector que ya sufre una presión inédita en comparación con la región y el mundo? . Además sería bueno aprovechar lo establecido en la ley para implementar un Registro Nacional Automotor.
Por aquí vienen los principales desafíos de 2012.
Igualmente, nos parece que todo arranca por asumir que los elevados impuestos afectan una rápida renovación de la flota automotriz.
Como la enorme mayoría de los vehículos ya no pueden considerarse como artículos de lujo, sino elementos de primera necesidad, es criterioso seguir ayudando a los consumidores a elegir unidades eficientes desde el punto de vista energético y de la seguridad vial.
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Ignacio Paz, gerente de ACAU, habla sobre el mercado automotor uruguayo en el primer cuatrimestre del año 2013.  » Notas más leídas
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